skating
Que ganas de mirarte, besarte, acariciarte y tenerte para jamás soltarte.
Que ganas de mirarte, besarte, acariciarte y tenerte para jamás soltarte.
Hay tantas cosas que nunca te dije, y que quizá nunca te diré.
El daño que nos hicimos, así como los momentos en que nos quisimos.
Las heridas que me causaste, tanto como los recuerdos en los que me marcaste.
Quizá nunca sepas todo lo que te ame, ni tampoco el vacío en el que me lanzaste.
Hay tantas cosas que no te dire, no por cobarde, si no por que no mereces escucharlas.
He estado nostálgico desde que nos conocimos, porque sé que siempre hay un último día para todo.
Escritor de sueños
Espero tengas un buen día. Hoy eres más fuerte, más valiente y mereces seguir adelante. No olvides que todo mejorará.
Y cariño, yo pienso que las casualidades no existen, estamos juntos, y teníamos que estar juntos porque así tenia que ser, porque quizá en el infinito, ya estábamos destinados el uno para el otro.
De quererte
Te quiero,
pero si para quererme
no quieres
que tenga defectos,
es mejor
que me quiera yo misma,
como quiero
que me quieran.
-Garabatos.
El cielo es azul
Pero cuando llueve podría jurar que es gris.
Solo son nubes que lo tapan
Siempre es azul
Quiero estar en la playa, sentada en la arena contigo, mientras tú contemplas el atardecer yo te contemplo a ti.
Sufrí mucho a causa de los demás, pero sufri más a causa propia, en realidad era yo quien me destruía, en realidad siempre tome como excusa a los demás, sus ofensas no eran las cuchillas que usaba para cortar mi piel, sus palabras no eran las misma de odio que usaba yo mismo en mi contra, ellos nisiquiera conocían los defectos con los que yo mismo me torturaba, pero llegue a un punto en el que debía parar, me estaba matando yo solo… y sino hacía algo por mi nadie más lo haría, recuerdo aquella vez que algo cambio en mi, aquel dia que fui yo mismo sin temor a que la gente dijera que soy un inadaptado, aquel día en que por primera vez me sentí bien siendo yo mismo, aquel en que las ofensas ya no hacían efecto en mi, al menos ya no era mi propio enemigo.
